Decirle “adios”

Lucas 9:58

58 Y Jesús le dijo: Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

Siempre supe que seguir a Jesús no sea siempre fácil, sabía que los tiempos duros iba a venir. Sin embargo, no estaba muy preparado para lo difícil que sería decir adiós cuando Dios te llama a hacerlo.
Todos nosotros en algún momento tenemos que decir adiós a lugares y a gente en nuestra vidas. Lo que quiero decir con la palabra “adiós” no es ya no ver a la persona nunca. Lo que quiero decir es un “adiós” a como son las cosas en la actualidad: salir de una dinámica de amistad actual que fue forjada a través del tiempo, de la constancia y del amor.

Creo que con la transición que tenemos que hacer de mudarnos de Madrid a Connecticut, entiendo cómo Pablo se sintió cuando tuvo que decir adiós a los ancianos en Éfeso. En Hechos 21:1 se describe cómo Pablo se sentía al tener que irse. “Después de habernos arrancado de ellos” era como arrancarte tu mismo de ellos. Y así como nos sentimos al irnos de la iglesia de Madrid, parece literalmente como si nos estuviéramos arrancando a nosotros mismo de vosotros.
Estaba tratando de ver cómo él fue capaz de hacerlo, ¿qué le dio esas fuerzas? y creo que la respuesta se encuentra en la cruz. En Hechos 20:24, entendemos qué es lo que le motivó. Pablo dice: “Hch 20:24  Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.  Pablo realmente amaba a los ancianos en Éfeso, pero su amor por Dios era más grande 
como cristianos hemos tomado la decisión de morir a nosotros mismos. Hemos tomado la decisión de que nuestras vidas ya no importan si tenemos en cuenta la promesa en la eternidad, que nosotros amamos a Dios mas que nuestras propias vidas. Incluso  si no llegamos a ver nunca de nuevo a la iglesia de Madrid, lo cual dudo mucho, estaremos juntos en el cielo durante toda la eternidad juntos y tendremos todo el tiempo del mundo. Nuestra misión aquí no es simplemente acumular y mantener amistades, sino servir a Dios y cumplir su voluntad con todo nuestro corazón, y eso es más gratificante que cualquier otra cosa.
 Aunque esta es una de las cosas más difíciles que hemos hecho, no se compara en nada a lo que tuvo que hacer Cristo, ni al plan de Dios que está al otro lado de este dolor. Da igual que las cosas me vayan mal en la vida , da igual que las cosas me puedan ir mal en Connecticut, por lo que hizo Cristo, sé que mi vida aquí es temporal, tengo ganas de estar en el cielo. En Hebreos 12:2 vemos que por el gozo que Cristo tenía delante, el aguantó la cruz. Jesus sabía que Dios tenía planes en el otro lado del dolor y como sabemos que las promesas de Dios se realizaron, sabemos que las promesas que Él nos ha hecho también se van a cumplir. Por lo que hizo Cristo, no tenemos que tener miedo  del dolor en esta tierra, no tenemos que ni siquiera temer a la muerte porque sabemos que el cielo va a ser increíble. va a valer la pena.